Se acerca el final de las clases y los
estudiantes empiezan a manifestar mucha ansiedad, principalmente ante la idea
de afrontar los exámenes y que les vaya bien.
Los exámenes pueden convertirse en una
fuente de ansiedad, frustración y miedo a no lograr los resultados esperados.
Esto es normal, creo que a todos nos ha
sucedido en nuestra época de estudiantes, pero ahora temenos herramientas con
las cuales afrontar esta situación:
Podemos tratar de cambiar el foco de
esta ansiedad, transformando esa preocupación
que tememos de que algo salga mal en la posibilidad de reconocer los muchos
recursos con los que contamos aunque no los podamos ver.
También es importante poder revisar nuestras
estrategias y descubrir qué se podría
hacer de manera diferente.
Te voy a proponer una serie de preguntas
que te harán reflexionar. No hay respuestas ni buenas ni malas, tan solo
buscan abrir nuevas posibilidades,
despertar tu confianza y ayudarte a
reconocer lo capaz que sos para aprender y superar dificultades. La idea
es que estas preguntas ayuden a transformar la preocupación en acción
- ¿Qué es lo que más te preocupa de ese
examen que tenés que enfrentar y qué hay detrás de ese miedo?
- ¿Qué parte de esta situación depende
de vos y qué podés hacer hoy para mejorarla?
- ¿Qué aprendiste de los resultados que
obtuviste hasta ahora?
- ¿Qué podrías hacer de manera diferente
esta vez?
- ¿Qué pequeño paso podrías dar hoy para
sentirte más preparado?
- ¿Qué fortalezas tuyas te ayudaron a
superar otras dificultades?
- Si dejaras de pensar por un momento que
podrías salir mal, ¿en qué podrías concentrar tu energía?
- ¿Qué te dirías a vos mismo si fueras
tu mejor amigo y quisieras darte ánimo?
- ¿Qué significa para vos equivocarte?
¿Podrían ser tus errores del pasado una
oportunidad para aprender?
- Más allá de la nota que te puedan
poner, ¿qué te gustaría demostrarte a vos mismo en este examen?
Y una pregunta para recuperar tu
confianza: Si los resultados que obtuviste hasta ahora no representan quién sos
ni todo lo que sos capaz de lograr, ¿qué nueva posibilidad podrías darte a
partir de hoy?
Esto te ayudará a separar tu identidad
de tu rendimiento académico. Que hoy algo no esté saliendo como esperabas no
significa que no puedas aprender, mejorar o encontrar otra estrategia.
Una reflexión para cerrar con los
alumnos:
No siempre podemos cambiar lo que pasó,
pero sí podemos elegir qué hacemos con lo que aprendimos.
Un examen no es una medida de nuestro
valor personal. Es una instancia de aprendizaje que nos permite reconocer qué
sabemos, qué necesitamos reforzar y cómo podemos prepararnos mejor.
Desde el coaching emocional, acompañar a
un alumno no significa prometerle que todo saldrá bien, sino ayudarlo a
descubrir que, aun cuando las cosas no salgan como esperaba, tiene recursos
para volver a intentarlo, pedir ayuda, ser acompañado por un professor particular,
aprender y seguir adelante.
Y lo mas importante, reforzar su responsabilidad
y compromiso.
Porque, muchas veces, la confianza no
aparece antes de comenzar: se construye en la acción, con cada pequeño paso que nos animamos a dar.
Prof. Coach María Elena - Whatsapp +54 9 3624 545066



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